El porqué de la Educación Financiera en la escuela

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Alexander Díaz Márquez
hace 1 mes • Actualización

La Educación Financiera (EF) nace por la preocupación en torno a la vulnerabilidad que tiene la población frente a los diversos vaivenes de la economía internacional, principalmente a partir de las últimas crisis económicas sucedidas en distintas partes del mundo.

En este contexto, entre los factores que desencadenan la preocupación por la EF a nivel mundial es posible mencionar:

  • Alto nivel de endeudamiento de las personas y fuerte relación de dependencia con el mundo financiero.
  • Alto grado de desinformación y falta de comprensión de los productos y servicios financieros, que son cada vez más complejos.
  • Proliferación de una sociedad de consumo que otorga relevancia a los bienes materiales por sobre otros valores de las personas, impactando fuertemente en los procesos de construcción de identidad e interacción social, asociada a una cultura de la inmediatez que promueve la adquisición de bienes de manera inmediata, motivando el consumo a crédito y desincentivando el ahorro.
  • Surgimiento de nuevas formas de entender y manejar el dinero, como el “dinero plástico”, que produce nuevas relaciones entre los sujetos y el dinero, que tiene efectos económicos e inclusive psicológicos diversos en los usuarios.
  • Creciente envejecimiento de la población, lo que implica que las personas deben vivir más años con la pensión de jubilación que reciben.

Debemos considerar, además, que las generaciones más jóvenes tendrán que soportar mayores riesgos financieros y se enfrentarán a productos cada vez más complejos y sofisticados. Podemos observar que los jóvenes están teniendo acceso y recibiendo ofertas de servicios financieros cada vez a más temprana edad y que los estudios muestran que es un grupo etario con bajos niveles de alfabetización financiera.

Este entramado de factores da paso a una creciente preocupación en torno a la falta de preparación de las personas y de las instituciones de los Estados con respecto al contexto financiero, surgiendo importantes iniciativas en torno a la EF en distintos países.

¿Cómo estamos en Chile?

Un sondeo realizado por el Instituto Nacional de la Juventud 1 indica que un 37% de los jóvenes entre 15 y 29 años tiene deudas, préstamos o créditos a su nombre.

“Me parece que hay un muy fácil acceso al crédito y muy poca educación financiera, con esa relación estamos liquidados.” Director Liceo Municipal, Estación Central, 2013.

De ellos, el 90% posee deudas con casas comerciales, créditos de consumo, uso de línea de crédito y avances de dinero, sin considerar el crédito universitario. El 29% dice no estar al día en el pago de sus cuotas y el 20% ha estado en DICOM. Además un 45% del total cree que no dejará de estar endeudado de aquí a 12 meses. Además, los jóvenes presentan tasas de “reingreso” al registro de morosidad (DICOM) más altas que otros grupos etarios.

El mismo estudio señala que el 79% de los jóvenes está de acuerdo con que se debe limitar el acceso a las tarjetas de crédito a quienes no trabajan. Menos de la mitad de quienes han tenido créditos a su nombre declara que antes de tomar la deuda le explicaron el sistema de cobros y conoce bien los intereses y gastos asociados a ellos (46%). Igualmente existe un alto desconocimiento sobre el Crédito con Aval del Estado (CAE): 30% declara directamente que no sabe cómo utilizarlo.

Estas cifras son un reflejo de un creciente proceso de inclusión financiera y bancarización, donde la educación financiera es clave para que los consumidores tomen decisiones informadas. Según un estudio reciente realizado por MasterCard , un 94% de la juventud chilena -entre 18 y 30 años- piensa que saber sobre finanzas personales es primordial para mantener sus cuentas sanas, pero sólo el 8% califica su conocimiento financiero actual como muy bueno o excelente.